A menos de 300 días del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026 —la primera en la historia con 48 selecciones y organizada por Canadá, Estados Unidos y México— ya comienzan a gestarse debates que van más allá del próximo torneo. Este martes, una propuesta proveniente de América del Sur encendió una nueva discusión en el seno de la FIFA: la posibilidad de llevar el Mundial de 2030 a 64 selecciones nacionales.
Según informó el medio especializado The Athletic, una delegación de líderes sudamericanos puso sobre la mesa una idea “extraordinaria” con motivo del centenario de la Copa del Mundo, que se celebrará justo 100 años después del primer certamen, en Uruguay 1930. La idea fue promovida por el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, quien ya había adelantado esta intención en abril, durante el 80° Congreso Ordinario del organismo.
“Estamos convencidos de que la celebración del centenario será única, porque solo una vez se cumplen 100 años. Por eso proponemos, por única vez, llevar este aniversario a 64 equipos, en tres continentes simultáneos”, expresó Domínguez.
Una Copa del Mundo aún más global
De aprobarse, el Mundial 2030 no solo marcaría un nuevo hito por su magnitud, sino también por su carácter intercontinental. El torneo ya tiene sede oficial: Portugal, España y Marruecos compartirán la organización principal, en lo que será la primera Copa del Mundo celebrada en dos continentes —Europa y África—.
Además, como parte de las celebraciones por el centenario, Argentina, Uruguay y Paraguay serán anfitriones de los tres primeros partidos del torneo, en Montevideo, Buenos Aires y Asunción. Esta decisión fue avalada por la FIFA, aunque todavía está por resolverse si esas selecciones quedarán automáticamente clasificadas al certamen, algo que tendría implicaciones directas en el número de cupos otorgados a la Conmebol.
La nueva propuesta sudamericana va más allá: Domínguez sugirió que cada uno de esos tres países podría albergar la fase de grupos de un grupo completo, lo que implicaría al menos 18 partidos en territorio sudamericano, no solo tres.
Críticas al megaproyecto
Como era de esperarse, la idea no ha sido recibida con entusiasmo por todos. Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, expresó su rechazo de manera tajante:
“Es una mala idea para nuestro proceso de clasificación y para el Mundial en sí mismo. Demasiadas selecciones restan valor a las Eliminatorias y a la competición”.
Desde Concacaf, otra confederación beneficiada por la expansión a 48 equipos en 2026, también hay cautela. Su presidente, Víctor Montagliani, declaró en abril a ESPN:
“No creo que ampliar a 64 selecciones sea la decisión correcta para el torneo, ni para el ecosistema futbolístico en general. Todavía ni siquiera hemos estrenado el formato de 48”.
Un desafío logístico colosal
Aumentar el número de participantes a 64 supondría el torneo más grande en la historia del fútbol, con más partidos, más sedes, más infraestructura necesaria y, sobre todo, un desafío organizativo sin precedentes.
Cada selección requeriría instalaciones de entrenamiento, alojamiento, transporte y seguridad. A eso se suma la complejidad de disputar partidos en tres continentes diferentes, con la posible necesidad de que equipos viajen entre América del Sur y Europa en plena fase de eliminación directa.
En países como Paraguay y Uruguay, la infraestructura actual es limitada. Solo el Estadio Centenario y el Defensores del Chaco cumplen con estándares internacionales, lo que implicaría una fuerte inversión en estadios y servicios.
Además, la FIFA debería redefinir los sistemas clasificatorios. Con 64 selecciones, más de un tercio de los miembros del organismo participarían directamente del torneo, diluyendo el valor competitivo de las Eliminatorias y reduciendo sus ingresos por derechos de transmisión.
Apoyo político en alto nivel
A pesar de las dudas, la propuesta cuenta con un importante respaldo político. Santiago Peña, presidente de Paraguay, y Yamandú Orsi, presidente de Uruguay, estuvieron presentes en la reunión entre Domínguez y Gianni Infantino, presidente de la FIFA, en Nueva York, durante la Asamblea General de la ONU.
Peña incluso compartió imágenes en redes sociales, mostrando el interés de los gobiernos sudamericanos por impulsar la iniciativa. La ausencia más notoria fue la del presidente argentino, Javier Milei, también presente en Nueva York por motivos diplomáticos, aunque no asistió al encuentro. En su lugar, estuvo Claudio «Chiqui» Tapia, presidente de la AFA y figura clave en la Conmebol.
¿Fútbol o espectáculo?
Por ahora, el Mundial de 64 selecciones es solo una propuesta, pero plantea una discusión profunda sobre el futuro del torneo más importante del planeta: ¿Debe seguir ampliándose para incluir a más países, o preservar su nivel deportivo y su estructura tradicional?
La FIFA deberá analizar no solo la viabilidad técnica y económica, sino también las repercusiones que un nuevo cambio de formato tendría en el equilibrio competitivo y el atractivo global del torneo. La decisión final recaerá en el Consejo de la FIFA, que aún no ha dado una fecha para pronunciarse oficialmente.